Oficialmente sin tarjeta de crédito personal

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Sí, aun soy parte del sistema, aun tengo mecanismos para compras en línea y aun utilizo muchos servicios bancarios, sin embargo hace algunos años tomé la decisión personal de no tener ninguna deuda, a menos que mi integridad o la de mis seres queridos esté en riesgo y siempre dejando la deuda como la última opción cuando se está entre la espada y la pared.

Hasta hace algunos meses aun solía tener una tarjeta de crédito que no sabía que ya estaba expirada hasta que en mi último viaje en el altiplano de Guatemala quise hacer un pago y no pude. Fue allí cuando pensé “¡tengo que ir al banco a renovar mi tarjeta!” y luego tuve unos segundos de reflexión y llegué a la conclusión que no tenía ningún sentido para mí en este momento. Todo lo que necesito puede ser cubierto con dinero que tengo, y si no me alcanza seguramente no lo necesito de verdad.

Aun encuentro las tarjetas como mecanismo my práctico de pago, pero decidí utilizar tarjeta de débito únicamente. Y aunque una tarjeta de crédito bien utilizada puede no causar ningún daño, prefiero evitar. No sé si en el futuro cambie mi sistema.

En la foto estoy yo en el cráter del volcán extinto Chicabal en el departamento de Quetzaltenango, Guatemala. Tuve un pequeño encuentro con la naturaleza y fue un recordatorio de tratar de vivir de la forma más simple posible, disfrutando la naturaleza y las cosas simples y preocupándome menos por lo material.

Está caro el aguacate – Un año en Alemania

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El 1 de agosto cumplí un año de vivir en Colonia, Alemania. Yo soy de Guatemala y estas son mis primeras 5 percepciones del país y su gente, por cierto, muy superficiales y muy generalizadas.

  1. Está caro el aguacate: no solo el aguacate pero en general las frutas y las verduras, el precio puede ser el doble o el triple de lo que cuesta normalmente en Guatemala. Los precios de otros productos como lácteos, carnes y cereales tiene precios similares a Guatemala.
  2. Los alemanes no son tan fríos como los pintan: definitivamente es diferente, generalmente un saludo es dándose la mano o incluso solo diciendo “hallo” sin tocarse pero solo es cuestión de tomar un poco de confianza, yo generalmente saludo con un abrazo y mis amigos lo reciben muy bien. La mayoría de mis amigos han estado en mi casa y conozco las casas de la mayoría. También hablamos de cosas personales.
  3. Todo está regulado: Existe un contenedor para cada tipo de basura, el gobierno sabe la religión de todos sus habitantes (y a algunos les cobra impuestos especiales basado en eso, y por supuesto, se vale no tener religión), precios de renta, tráfico de internet (una multa por ver o compartir películas piratas en internet puede llegar a ser de hasta 2,000 euros), existe un seguro para casi cualquier cosa (por ejemplo, hay un seguro que cubre los gastos de accidentes como botar el celular de un amigo), y podría seguir mencionando algunos datos curiosos pero se haría muy larga la lista.
  4. Los alemanes son puntuales, aunque no siempre: en términos generales se espera de mí que sea puntual, y ahora que vivo aquí distingo mucho más “la hora chapina” de la que yo mismo era complice, sin embargo hay ocasiones en que las cosas no son tan puntales como deberían, por ejemplo el transporte publico más de varias veces al día está algunos minutos tarde, a veces las reuniones comienzan 5 o 10 minutos después de la hora acordada y los proyectos muchas veces necesitan algunos días extra.
  5. En Alemania es muy seguro: usar el celular o incluso la computadora en un bus o tren a la media noche de camino a casa no es un problema, nunca he visto un arma en manos de alguien que no sea un policía oficial, nunca he visto seguridad privada y las casas no tiene rejas en las ventanas (al menos lo que he visto hasta ahora). Nunca he visto un policía armado cuidando un almacén o restaurante. Obviamente hay que tener ciertas precauciones como no dejar la bicicleta en lugares muy desolados y sin candado porque se las roban, o cuidar la billetera porque alguien puede bolsear, pero nunca o al menos casi nunca (en casos muy raros podría ocurrir) alguien amenazará mi vida por quitarme un celular.

En algún punto quiero escribir cosas un poco menos superficiales pero por ahora quería escribir algo sobre mi experiencia en el primer año.